miércoles 25 de marzo de 2009

II …en tu búsqueda.

Ir a la primera parte: I El día que desapareciste

Mucho de los recuerdos de esos días claros como la propia luz ya no regresarán por culpa del defecto ajeno.
…qué es el defecto ajeno? …sólo la culpa de terceros cuya culpabilidad no se puede aplicar y en caso se haga no es posible remediar nada con ello. La culpa en este momento no es muy importante ya, puesto que la comparto tanto como el mismo culpable.
Me es muy difícil hablar de recuerdos. Si para tu propia mente es complicado reconstruirlos, mucho más para quienes sólo los van a oír de ti y en caso quieras que los comprendan, ni tú mismo lo haces. Entonces la comprensión no es más que la ilusión de quien cree ser escuchado.

Una noche estuve buscando algo que perdí… a veces me pongo a pensar en por qué siempre mis búsquedas son de noche y es más... por qué casi sólo vivo de noche?
Hay dos respuestas a ello, y es por que aunque no lo hayamos tomado en cuenta, de noche vemos mejor que de día y de noche es más fácil que nadie interrumpa nuestras búsquedas.
Las personas siempre viven de día por que aman tanto la compañía de esos seres cotidianos como las odian igualmente. Y cuando llega la noche creen que van a disfrutar de su tranquilidad pero no lo hacen, ya que apenas llegada todos corren a refugiarse en el único lugar en donde son realmente ellos, sus camas y sus sueños, dos cosas a las cuales tampoco le toman importancia por que son tan cotidianas como el alcohol o las mujeres pasajeras. Si eres una chica, los hombres de un solo uso. Conozco muchas que lo disfrutan tanto como el hombre más adúltero, o infiel… como quieras llamarlos.
Antes dije que sólo de noche puedes ahondar en tus búsquedas, y no sólo las filosóficas, sino las humanas. Los humanos a quienes quieres encontrar en los lugares recónditos a los cuales te trajeron tus recuerdos. Esta vez me trajeron a la zona contaminada al lado del río y allí empecé esta noche… y me pregunto si es el comienzo.

Caminata al borde del reflejo
La luna está clara pero mis ojos no la ven, sólo la atmósfera iluminada de ésta noche la hace visible, su luz y su frío abrazo… siempre frío… la novia del sol que nunca estará a su lado.
Dejé atrás ya el antiguo puente, las miradas sospechosas de las criaturas de la noche que llamamos gente de vida nocturna, infinidad de seres que se mezclan con las sombras que realmente viven únicamente en la oscuridad. Yo no nací para la noche, pero ahora estoy obligado a vivir en ella por culpa de actitudes ajenas mezquinas y mi incapacidad de proteger a quien protegía. Es una manera más agradable de mencionarlo.
A lo lejos veo la sombra del puente que se hace casi brillante en su base por el reflejo que proyecta en las aguas del río moribundo de esta ciudad que alguna vez fue un paisaje digno de recordar. Aun mantiene la imagen si ignoramos la putrefacción que la acompaña a trechos.
En las mismas aguas observo de rato en rato mi confuso reflejo para acompañarme y recordar por qué estoy allí… que aun estoy allí.
La noche está fría, aun así no disfraza los repentinos aromas que arroja el paisaje en su adaptación a lo que es ahora la ciudad que lo acompaña. La ciudad y sus habitantes que ahora duermen seguros dentro de sus casas creadas a base del miedo y allí permanecen evitando observar por la ventana a extraños caminantes nocturnos como yo.
Por ratos imagino que la corriente trae la sangre que dejé más arriba cuando todo esto empezó y pienso que no debí envenenar aun más al agradable río que alguna vez me trajo momentos que valen la pena guardar en la memoria, cuando era un niño aun y este lugar era casi mágico.
Acabo de pasar por un lugar conocido que me ha traído otra vez la infancia a la cabeza. Un pantano de malolientes aguas que en este momento se ven más negras que mi conciencia. Cierro los ojos para verlo mejor y allí está;
Se veía muy atemorizante dado que ni yo ni mi pequeña hermana habíamos aprendido aun a nadar, pero sus aguas eran tan limpias que se podía ver el fondo y, mezclado entre sus hierbas, a veces aparecían las formas de pequeños peces grises de los que nunca supe el nombre y algunas ranas saltando entre la hierba y el agua, asustando a algunos renacuajos que eran más fáciles de atrapar que los peces. Es extraño que siempre estos recuerdos estén acompañados de un sol radiante que ahora ignoro si estaba en el cielo ya que nunca lo buscaba, sólo sabía que estaba allí, iluminando toda nuestra niñez y cuidándola. Ella cayó al agua y empezó a gritar asustando a peces, ranas, sapos, renacuajos y a mí que era el único ser humano que estaba cerca para escucharla. Corriendo hacia ella me preparé para dar un salto al agua que, aunque asustaba tanto como la posibilidad de muerte, no parecía tan peligrosa como ella. Al caer me sentí mucho mejor ya que aunque el agua casi cubría a mi hermana, a mí sólo hasta el pecho. Con un poco de esfuerzo estuvimos ambos sentados en la orilla, mojados, con algunas algas pegadas y sonrientemente asustados. Fue una lástima que ella perdiera una de sus botas que, nuevas aun, eran su orgullo. Los zapatos no nos hacían falta en ese lugar, y no sentimos su ausencia hasta que estuvimos otra vez en la ciudad, por la noche, y cuando nos castigaron por perder su bota y por nunca decir a dónde diablos nos íbamos a jugar. Tal vez aun ahora se preguntarían a dónde íbamos aquellas veces, si a alguien le podría interesar…
Al abrir los ojos ahora me pregunto si aun podría estar allí esa bota y si habría sobrevivido a la descomposición reinante ahora. Es una pregunta cuya respuesta ya pierde más el interés mientras me alejo cada vez más de ese lugar.
Este lugar esta lleno de recuerdos ahora. A cada paso, cada metro, cada vez que avanzo más al lado del reflejo que este río dibuja de la noche pienso en todo aquello que guarda y que solo existe ahora en mi cabeza, si decido verlo.
Los golpes, el sexo, el alcohol y todos aquellos que acompañaron las caminatas de locura en los días oscuros de la adolescencia. A diferencia de mis recuerdos de infancia los de esta siempre los tengo grises en mi cabeza; como cuando hace frío y la falta de sol indica la proximidad de la lluvia.
Me acerco otra vez a la orilla para ver en el reflejo del agua que aun no estoy solo… si, allí estoy. Me mareo un poco al ver como avanza el agua creando la ilusión que soy yo quien se mueve con el trozo de tierra en el que, de pie, me mantengo.
Mi mente se ha nublado, ya no veo nada ahora... repentinamente, ya no recuerdo nada.

lunes 9 de febrero de 2009

...el paraiso

Ellos han venido a presenciar la mendicidad, el renacimiento del Paraíso despojado por la humanidad.
Recuérdame y a tu verdadero yo también.
Además tienes que volver a ser... la única que nos llevará al paraíso con las manos manchadas en sangre.
Hay otra razón, para llenar tu corazón de odio... tiene que ser de esta manera.
Un día entenderás el por qué.
Tienes que tratar de recordarme y a tu verdadero yo también.
Darás a luz un dios y construirás un paraíso eterno. En el momento en que todos serán perdonados por sus pecados...
Cuando el paraíso por el que nosotros hemos soñado durante mucho tiempo llegue... después del juicio y la expiación vendrá una eternidad de bondad.
...
El mundo que quisiste esta casi aquí.
Sólo deseo la salvación de la humanidad. Pero para que suceda, el mundo tiene que rehacerse primero.
El mundo está lleno de gente innecesaria.
Es la decisión de Dios por la que luché.
Como un caballero de honor. Como un protector del sello.
Me sacrificaré por la sangre de los criminales.

Estar aquí es una tragedia. Eres jugador o espectador?
Sea como sea, el final es el mismo: Todos los caminos conducen a la muerte.

La primera palabra en tu mano izquierda. Una falsa locura, un danzante lunático, escuchando inaudibles palabras, señalan la tumba de un ser amado.

Y allí, quizás, la verdadera locura al fin.
Como sucedió en este único juego donde se halla la verdadera muerte al fin. Asesinando a un amante anónimo, ella traspasó un corazón desgarrado por la tristeza.

¿La mentira seduce a la verdad?
¿Es verídico pero lleva máscara de falsedad?
...tu ridiculez,
Tú entre los miserables. Aun a pesar de todo mientes, aunque el final no llegue,
por lo tanto... ¿anhelas la muerte? ¿Asistirás a tu amada?

Verdades y mentiras, vida y muerte. El juego pasa de ser blanco a negro, y de negro a blanco.

En el principio la gente no tenía nada.
Sus cuerpos les dolían, y sus corazones sólo contenían odio.
Lucharon incesantemente, pero la muerte nunca llegó.
Se desesperaron, paralizados en el cenagal eterno.

Un hombre ofreció una serpiente al Sol y rogó por la salvación. Una mujer ofreció un junco al Sol y pidió alegría.
Apiadado por la tristeza que dominaba la tierra, Dios nació de aquellas dos personas.

Dios creó el tiempo y lo dividió en el día y la noche; perfiló el camino a la salvación y dio alegría a las personas. Y Dios tomo el tiempo que era interminable y lo retiró de las personas. Creó seres para llevar a la gente en obediencia hacia ella.
El dios rojo...
El dios amarillo...
Muchos dioses y ángeles.
Finalmente Dios se dispuso a crear el Paraíso donde la gente sería feliz con tan sólo estar allí.
Pero entonces a Dios se le acabó la fuerza, y Ella se desplomó.
Toda la gente del mundo se afligió por este acontecimiento, sin embargo Dios tuvo un último aliento.
Y Ella regreso al polvo, prometiendo volver otra vez.
De modo que Dios no ha desaparecido.
Debemos ofrecer a Ella plegarias y no olvidar nuestra fe.
Aguardaremos con esperanza por el día en que el camino al Paraíso se abra.